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miércoles, 5 de diciembre de 2018

No tengo derecho a fallar: AMLO

El 1 de diciembre de 2018 tomó protesta Andrés Manuel López Obrador como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Ha sido un largo camino el que ha recorrido para llegar a ejercer el máximo cargo político en nuestro país. Ha tenido que superar descomunales fraudes electorales, como en 1988 cuando le fue escamoteado el triunfo en las urnas en las elecciones para gobernador de Tabasco, o el vergonzoso fraude que llevó a Los Pinos a Felipe Calderón. O las elecciones de estado que tuvo que enfrentar en las elecciones de 2012 que culminaron con el arribo de Enrique Peña Nieto a la presidencia. Pasando por un desafuero político que buscaba privarle de sus derechos ciudadanos.

AMLO recibe bastón de mando.
Fotografía que circula en redes sociales sin autor identificado.

López Obrador ha sido el personaje público más calumniado y denostado por los medios de comunicación en los últimos 18 años. Las campañas negras que buscaban calificarlo como "un peligro para México", como deshonesto, autoritario y enfermo de poder, fracasaron al final derrotadas por la congruencia entre sus acciones y sus convicciones, pero sobre todo porque su mística de trabajo y su perseverancia hacen de él un personaje fuera de lo común.

No en balde él dijo en 2003 que “cuando se es honesto, cuando hay ideales y principios, se es políticamente indestructible”. Ni siquiera un infarto agudo al corazón en 2013 destruyó su tenacidad. Es quizá el único mexicano que ha visitado absolutamente todos los municipios del país al menos dos veces. Nadie como él conoce el territorio nacional, su potencial y sus carencias. Nadie como él conoce el sentir y las necesidades de los mexicanos.

Quizá es ingenuo y soberbio pensar que el triunfo de López Obrador también es un triunfo colectivo, pero aún así, me atrevo a pensar y escribir que siento que he hecho mi pequeña contribución a este logro político, como una pequeña gota de lluvia contribuye al volumen del océano. Me da derecho a pensarlo el hecho de que siempre estuve dispuesto a instalar mesas de votación o a recabar firmas para las diversas consultas sobre la reforma energética que, desde 2008, se llevaron a cabo. O marchar y protestar cada vez que la autoridad cometía alguna acción detestable. O formar parte de la multitud que tomó Reforma por semanas, aunque nunca pernocté ahí. O participar en los mítines multitudinarios del Zócalo, de Reforma, del Hemiciclo, o del Monumento a la Revolución. O ser parte del Movimiento de Regeneración Nacional y votar a favor de convertirlo en un nuevo partido político. O ser Protagonista del Cambio Verdadero. O recabar firmas para lograr el registro del partido Morena. O volantear durante las campañas en los parques o la vía pública, o puerta por puerta. O ser representante de casilla en mi distrito o en otro estado. Pero lo más importante es que comparto mayormente el ideario político de AMLO.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador no sólo pertenece a los 30 millones de electores mexicanos que votaron por él. Es un triunfo para los millones que aún no pueden votar, para los que pudiendo hacerlo, se abstuvieron, e incluso para los que votaron, no sólo por otra opción, sino en su contra. Pasarán décadas para que sus opositores se den cuenta de ello, es un triunfo para el país entero.

El día de la toma de protesta decidí no asistir al Zócalo. Preferí seguir los eventos por TV y por las redes. Al parecer no fui el único que tomó esa decisión. Los reportes de audiencia indican que tuvo un rating mayor al de la final de la Copa del Mundo de fútbol en Rusia, o la final de la Copa MX ganada por Cruz Azul este año.

La transición de gobierno había comenzado desde el primer minuto del primero de diciembre. Atestigüé por TV las ceremonias de entrega - recepción de las secretarías de gobernación, de la defensa nacional y de marina. Todas ellas se celebraron de manera sobria e institucional. Me sentí especialmente tenso durante la ceremonia correspondiente a la sedena. Durante la campaña electoral el secretario saliente, el general Salvador Cienfuegos, se inmiscuyó al hacer recomendaciones a "quienes buscan dirigir el destino de los mexicanos", condenando el divisionismo y el engaño en medio de una campaña mediática, a todas luces calumniosa, que acusaba a AMLO precisamente de dividir al país y de prometer en vano. Ese mismo día , López Obrador a través de una entrevista en Tamaulipas pidió al secretario que no hiciera política. Nunca antes un secretario de la defensa había dejado de lado su postura institucional y había expresado sus opiniones políticas en plena campaña electoral, en consonancia con una campaña de desprestigio en contra del principal candidato opositor. No fue la única desavenencia notoria entre el secretario y Andrés Manuel. Las costumbres de las fuerzas armadas indican que el nuevo secretario sale de una terna que propone el secretario saliente, pero en este caso no fue así, tanto para la secretaría de marina, como para la sedena, AMLO escogió a militares distintos a los recomendados.

La tensión se rompió cuando las ceremonias transcurrieron en calma. Fue un alivio que llegara el primer minuto del 1 de diciembre. Parecieron eternos los cinco meses de interregno entre el 1 de julio y el 1 de diciembre. En especial sabiendo lo perversas que son las élites políticas, empresariales y militares.

Desde temprano noté que en la TV no había ningún cambio respecto a la transmisión de otras tomas de protesta presidenciales. La narración de los hechos estaba salpicada por comentarios zalameros de los conductores de televisión. Aquellos que durante años no tuvieron un comentario neutral hacia AMLO, sino sólo comentarios negativos o juicios desfavorables, ahora encontraban en el presidente sólo aciertos y simpatía.

Sin embargo, sí hubo un contraste muy marcado entre las multitudes arremolinadas en torno a la casa de AMLO en Tlalpan y la solitaria casa de donde salió Enrique Peña Nieto rumbo al Congreso. Sólo unos cuantos periodistas hacían guardia para cubrir la salida de Peña. En cambio, AMLO intentó salir a saludar, pero tuvo que replegarse de inmediato, era imposible darse un baño de pueblo en esos momentos. Instantes después salió abordo de su característico VW Clásico blanco modelo 2013 abollado, abriéndose paso lentamente entre la multitud a la que saluda de mano con el vidrio de la ventana abajo.

AMLO sale de casa rumo a San Lázaro.
Imagen tomada de lanetanoticias.com

También resultó contrastante observar el convoy de ostentosas camionetas Suburban negras que escoltaban el vehículo en que se trasportó Peña Nieto. AMLO se incorporó a la Calzada de Tlalpan para después virar en Viaducto rumbo a San Lázaro, durante todo ese trayecto fue seguido por la transmisión televisiva. La gente salía de sus casas para saludarlo, algunos corrían al costado del auto por breves instantes, otros más lo escoltaban en bicicletas. El auto era escoltado por unos pocos policías en motocicleta, muy pocos en realidad, la mayoría de las motocicletas que acompañaron el viaje eran usadas por camarógrafos y reporteros. Un ciclista que llevaba la bandera nacional como capa dialogó con AMLO. "No tienes derecho a fallarnos" le dijo. Andrés Manuel incorporó esta anécdota en su discurso de toma de protesta ante el Congreso, después de dar cuenta del país en quiebra que recibe dijo: "No tengo derecho a fallar. ¡Acepto el reto!". "Ese es el compromiso con el pueblo: ¡No tengo derecho a fallar!"

AMLO escoltado por un ciclista ciclista rumbo a San Lázaro.
Fotografía que circula en redes sociales sin autor identificado.

A diferencia de la toma de protesta de Felipe Calderón, donde éste tuvo que entrar por la puerta trasera una vez facilitada la entrada por priístas y perredistas chuchos, protegido por diputados panistas que parecían más bien un grupo de choque; la ceremonia de AMLO transcurrió con plena legalidad y formalidad, con la concordia que otorga un triunfo legítimo y apabullante.

Gerardo Fernández Noroña, uno de los más mordaces y acertados críticos del peñato, fue uno de los diputados que integraron la comisión de bienvenida al presidente saliente. Los trabajos fueron conducidos por la experta y digna conducción de Porfirio Muñoz Ledo, aquel tribuno de muchas batallas legislativas, el mismo que en 1988 fue el primer diputado de la era post revolucionaria que se atrevió a interpelar el informe de un presidente - Miguel de la Madrid Hurtado, en ese entonces - a él le tocó el honor de colocar la banda presidencial al primer presidente de izquierda.

AMLO, toma de protesta.
Fotografía que circula en redes sociales sin autor identificado.

El discurso de toma de protesta de López Obrador comenzó con un cordial reconocimiento a Peña por no haber intervenido en las elecciones, a diferencia de cómo sí lo hicieron los presidentes anteriores. Después hizo un puntual recuento de las ruinas económicas que ha significado para nuestro país el régimen neoliberal implementado desde 1982 hasta a 2018. Peña Nieto se veía incómodo en su asiento al escuchar la parte que le correspondía de responsabilidad por el derroche de recursos, el endeudamiento, el desatino de las políticas de seguridad y sobre todo la desmesurada corrupción en que habían incurrido las administraciones neoliberales.

Enrique Peña Nieto en la toma de protesta de AMLO.
Imagen que circula en las redes sociales sin autor identificado.

Debo admitir que encontré gran satisfacción al escuchar, desde la máxima tribuna del país, en voz del legítimo presidente, la condena al régimen neoliberal y la tunda verbal a Peña, al espurio Calderón y a los anteriores presidentes neoliberales. Fue un momento catártico. Fue un momento pasajero. A continuación AMLO fue muy claro al explicar que hará un punto final. Que no perseguirá a toda esa camarilla de delincuentes porque implicaría convulsionar al país, consumir mucha energía y mucho capital político, y que conviene más dedicar los esfuerzos a reconstruir el país y sentar las bases de un nuevo régimen, para que no se retroceda otra vez a esa era oscura, de corrupción y mezquindad, que significó el neoliberalismo. "Como dirían los liberales mexicanos del siglo XIX, ‘que no sea fácil retrogradar'”, mencionó, y tiene razón, aunque esta sed de justicia, que consume al pueblo (y a mí como integrante del pueblo), le resulte difícil aceptarlo.

Los panistas rompieron un acuerdo para mantener el orden durante la ceremonia cuando escucharon que no se perseguiría a los presidentes anteriores, hipócritamente comenzaron a contar del 1 al 43. Ese es un performance que la sociedad ha adoptado, en distintas manifestaciones y protestas, para poner el dedo en la yaga, para hacer saber que la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa sigue presente en la memoria colectiva y que demandan justicia y alto a la impunidad. De inmediato se sumaron al conteo los legisladores de morenistas. El hipócrita arrebato de los panistas quedó como un golpe al aire, pues momentos más tarde AMLO anunciaría la creación de una comisión de la verdad para el caso de Ayotzinapa. Palabras que fueron cumplidas casi de inmediato, pues en el primer día hábil de su gobierno, tal comisión fue constituida.

Los panistas tuvieron dos oportunidades más para seguir poniéndose en ridículo. AMLO declaró que el precio de los combustibles no aumentaría más que lo que aumenta la inflación, y se tendrían que esperar tres años para que las refinerías actuales fueran restauradas y se construyera una más para, ahora sí, lograr que el precio de los combustibles baje. Los panistas no se contuvieron más y, con cartelones y gritos, exigieron que bajara el precio de la gasolina. López Obrador les bateó un home run, con sorna dijo "ahora resulta..." que los que subieron los combustibles exigen que bajen. A estas alturas del discurso, mi corazón no cabía en regocijo.

El siguiente ridículo panista lo efectuaron cuando a gritos interrumpieron el discurso y colocaron una manta que rezaba "Maduro, no eres bienvenido", mientras se desgañitaban acusando a Maduro de dictador. El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, al tanto de las intentonas de protesta de los legisladores panistas, inteligentemente demoró su llegada a la Ciudad de México para no estar presente en la toma de protesta, pero sí en el banquete que a continuación se llevaría a cabo en el Palacio Nacional. Banquete al que convenientemente no asistiría la delegación de los Estados Unidos de América, integrada principalmente por el vicepresidente Michael "Mike" Pence, y por la hija mayor de Donald Trump. Las delegaciones gringas y venezolanas estarían presentes en este día, pero de manera diplomática tuvieron el tino de nunca encontrarse en el mismo recinto al mismo tiempo. Los que no tuvieron un solo acierto fueron los legisladores blanquiazules que protestaron contra la presencia de un mandatario que no estaba presente.

Algunos momentos de la toma de protesta hicieron las delicias de las redes sociales. Uno de ellos fue cuando Andrés Manuel durante su discurso, para enfatizar que se construiría el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México en Santa Lucía y que en tres años estaría funcionando, utilizó la coloquial expresión "Me canso ganso". De inmediato corrieron memes alrededor de la frase, unos festivos y otros críticos. Todo ello para colmo de los adversarios clasistas de AMLO, quienes no soportan que el presidente de la república hable como la mayor parte del pueblo.

López Obrador disolvió al Estado Mayor Presidencial y dispuso que sus integrantes se incorporaran al ejército. Por ello no cuenta con escolta, ni con las suburban de Peña Nieto, ni las aeronaves, ni los miles de elementos militares que se encargaban de la logística y protección de los presidentes y expresidentes. Era usual que en la toma de protesta uno o varios elementos de ese Estado Mayor Presidencial resguardara las espaldas del presidente. En esa ocasión no fue así, al desaparecer ese cuerpo militar se dispuso que tres cadetes militares, del Colegio Militar, del Colegio del Aire, y de la Escuela Naval montaran guardia durante la ceremonia. Las redes comenzaron viralizar imágenes e información acerca de los tres cadetes que robaron las miradas. La cadete Cielo García de la Fuerza Aérea Mexicana inflamó las pasiones. De inmediato saltó a la fama y se hizo público su perfil de Instagram donde ustedes podrán seguirla con el nickname @cielog_. De nada, ;)

AMLO y la cadete Cielo García.
Fotografía de Alfredo Estrella

A la ceremonia asistieron dignatarios o representantes de varios países. Fue muy emotivo el murmullo y el aplauso en el auditorio cuando el presidente agradeció la presencia de Miguel Díaz-Canel, presidente del Consejo de Estado de "la hermana república" de Cuba, distinguiendo así a Cuba entre las naciones del mundo por los lazos fraternales que nos unen. Más sonora aún fue la bienvenida que el auditorio dio a Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, a quien López Obrador distinguió como el "amigo Evo". En su discurso, nuestro presidente anunció el regreso a la política internacionalista de respeto a la autodeterminación de los pueblos y a la doctrina de no intervención. Crece la esperanza de que México, estreche relaciones con Bolivia, Cuba y Venezuela en beneficio de nuestros pueblos y en defensa del resto de las naciones hermanas en los foros y organismos internacionales.

Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Evo Morales en el Palacio Nacional.
Fotografía publicada por Nicolás Maduro en su cuenta de Twitter, 1 de enero de 2018, 15:53.

En lo personal, el momento más importante, memorable y entrañable del primero de diciembre de 2018, fue la entrega del bastón de mando por parte de representantes de 68 pueblos originarios y del pueblo afromexicano. Durante todo el día un sentimiento de incredulidad me invadió mezclado con repentinos brotes de alegría, instantes de euforia. No podía creer que este día histórico estuviera llegando por fin, me entristecía que muchos fallecieron sin ser testigos de este momento, me llenaba de esperanza también que los hijos, que algún día tendré, vivirán en un país distinto. Sin embargo, cuando López Obrador salió del Palacio Nacional rumbo al templete, rodeado de la gente, completamente abierto y receptivo a las muestras de afecto, un nudo en la garganta se me había extendido por todo el tórax. Cuando veo la humildad, el respeto y el compromiso con que asume la ceremonia, mis lágrimas brotan sin recato. Aún ahora, escribiendo estas líneas el nudo en la garganta vuelve a hacerse presente. La emoción fue extrema cuando uno de los representantes arrodillado ante López Obrador, en alguna lengua indígena, eleva una esperanzada súplica entre grito y llanto, era imposible no sentirse identificado con él, él representaba en ese instante siglos de reclamos de justicia, representaba a mis antepasados olvidados y vejados por la casta gobernante en turno. AMLO acusó recibo del compromiso que estaba adquiriendo y se arrodilló ante quien le ofrecía la cruz de su encomienda. Tomó del brazo al representante para levantarse ambos y poner fin a esa escena antes de que el desborde de la emoción resultara insoportable.

AMLO arrodillado ante el pueblo durante la ceremonia de enrega del bastón de mando.
Fotografía de Moisés Pablo, agencia Cuartoscuro.
El rostro de AMLO refleja la emotividad del momento.
Fotografía que circula en redes sociales sin autor identificado.

Luego siguió un largo discurso que desglosaba los compromisos de gobierno, mismos que habían sido delineados en sus libros y en la campaña. Después vino la fiesta.

El 1 de diciembre de 2018 se cerró el ciclo de la búsqueda del gobierno. Comienza la etapa de mandar obedeciendo. Los retos son titánicos. Andrés Manuel López Obrador, no estás solo.

AMLO, presidente legítimo y constitucional.
Fotografía que circula en redes sociales sin autor identificado.
Como colofón, puedo decir que la toma de protesta de AMLO fue parecida a una apoteósis, no sólo en el significado común de cierre triunfal de una gesta, sino en su sentido etimológico de glorificación o divinización de una persona. Muchos resultamos conmovidos, desde el pueblo común hasta las más altas esferas del poder republicano. Muestra de ello, son los desconcertantes comentarios que Porfirio Muñoz Ledo, el presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, publicó en su cuenta de Twitter:
"Desde la más intensa cercanía confirmé ayer que Andrés Manuel ha tenido una transfiguración: se mostró con una convicción profunda, más allá del poder y de la gloria. Se reveló como un personaje místico, un cruzado, un iluminado. La entrega que ofreció al pueblo de México es total. Se ha dicho que es un protestante disfrazado. Es una auténtico hijo laico de Dios y un servidor de la patria. Sigámoslo y cuidémoslo todos"
En la imagen de abajo está una captura de pantalla del mensaje. Cierto es que su entrega al pueblo de México es total, él mismo lo dijo en el congreso: "Ya no me pertenezco", pero no es un iluminado, ni un hijo laico de Dios. No debemos perder el piso.

Porfirio Muñoz Ledo, 2 de diciembre de 2018, 17:12 hrs. vía Twitter.

domingo, 2 de diciembre de 2012

EDIFICIO SEDE DE LA SEP EN BRASIL 31

El pasado viernes 30 de noviembre tuve la oportunidad de visitar el edificio "Sede" de la Secretaría de Educación Pública ubicado en el número 31 de la calle Brasil del Centro Histórico de la Ciudad de México.

El propósito de la visita no era turístico, así que sólo pude ver de reojo la arquitectura del sitio y apenas pude percatarme de que sus pasillos, portales, y muros se encuentran pletóricos de escultura y pintura del siglo XX y contemporánea.

El Encuentro de Dos Culturas o El Mestizaje (1993)
Raúl Anguiano (1915 - 2006)
Acrílico sobre yute
Vestíbulo del Auditorio Miguel Hidalgo

La Imagen del Hombre (1991)
Luis Nishizawa Flores (1918 o 1920)
Cerámica vidriada a alta temperatura
Muro oriente del Salón Nishizawa, en el Bajocoro del Extemplo

La Unión de América Latina (1924)
Roberto Montenegro (1887 - 1968)
Fresco 137.85 m2
Salón Hispanoamericano

Ministros de Instrucción Pública y Bellas Artes

Justo Sierra

José María Pino Suárez

José Vasconcelos

Jaime Torres Bodet

Agustín Yáñez

Porfirio Muñoz Ledo

Para una visita virtual a este edificio haz clic en la siguiente liga:
http://www5.sepdf.gob.mx/visita_virtual_sep/

miércoles, 2 de septiembre de 2009

POSICIONAMIENTO DEL DIPUTADO PORFIRIO MUÑOZ LEDO A NOMBRE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PT


POSICIONAMIENTO

del diputado Porfirio Muñoz Ledo,

a nombre del grupo parlamentario del Partido del Trabajo1º de septiembre de 2009


Ciudadano Presidente:


Me permito recordarle que en un Parlamento las decisiones no se imponen: se debaten. Y que, conforme al artículo 58 del reglamento, debió haber concedido la palabra al diputado que lo solicitó y abrir la lista de oradores, en pro y en contra de la propuesta que la mesa presentó.


Honorable Congreso de la Unión,

Ciudadanas y ciudadanos:


Expreso mi respeto por todos los legisladores, con independencia de lo que cada uno representa y de la calidad de los procedimientos electorales que los trajeron a este recinto. Hago votos porque seamos dignos de una encomienda histórica.


Hace doce años este fue el epicentro de una democracia naciente. La inconsistencia de los gobernantes, cuando no la traición, condujo a la postración del Estado frente a la oligarquía, a la pérdida de su jurisdicción sobre el territorio y a una agonía económica terminal.


El poder legislativo se ha hecho cómplice en ocasiones de esta tragedia, por acción o por omisión. Fue incapaz de remodelar el marco institucional y concretar el equilibrio de poderes en rendición de cuentas para abolir las ignominias del pasado. A veces ha encubierto y compartido una corrupción desaforada.


Entonces abolimos la hegemonía de un solo partido. Hoy no podríamos consentir su restauración clandestina. Jamás acertamos a reconducir el país por una vía de progreso y auténtica libertad. Pactos secretos descarrilaron la transición, ahondaron la desigualdad e instalaron la supremacía del crimen, el mercantilismo y la desvergüenza.


A despecho de los oropeles, nos precipitamos en la pendiente de un Estado fallido. Irrefutables índices lo demuestran. La ausencia del Ejecutivo, a más de ser un desacato constitucional, evidencia el divorcio de los poderes y el colapso del régimen presidencial. La capacidad remanente de decisión se ha trasladado al Congreso. Habremos de ejercerla con celeridad responsable.


Enormes tareas nos aguardan. Primero: la reconstrucción de la República. El Estado laico es la garantía de nuestras libertades; debemos preservarlo con arrojo y perseverancia. Disponemos de una masa crítica de propuestas, culpablemente abandonadas, que permitirían la reforma cabal de las instituciones. Si volviésemos a fallar, habríamos de convocar a una Asamblea Constituyente.


La distorsión del sistema representativo nos impone restituir el poder a la sociedad. Sanear los organismos y procesos electorales e instaurar el debate político y la información objetiva como ejes de la vida democrática. Atajar en definitiva los abusos y contubernios de los imperios mediáticos.


Perdamos el miedo al lobo feroz. Establezcamos en la Constitución una entidad autónoma que democratice las concesiones de Radio y Televisión y regule sus contenidos conforme a los valores e intereses del país. Sólo la creación de ciudadanía y la práctica de una democracia directa podrían disuadir revueltas incontenibles.


El referendo, el plebiscito, la iniciativa popular, la contraloría social y la revocación de mandato han sido consagrados en ordenamientos estatales. Es urgente implantarlos a nivel nacional. De igual modo, la revisión del pacto federal, las atribuciones soberanas de los municipios y el pleno respeto a las potestades originales de los pueblos indios.


Innumerable es la lista de pendientes: la creación de un Tribunal Constitucional, la autonomía del ministerio público y la Auditoría superior de la federación, la Constitución del Distrito Federal y el remozamiento de la impartición de justicia. Lo esencial es la implantación del Estado de derecho y el término de una cadena intolerable de impunidades.


Asistimos al naufragio del orden jurídico. Acteal somos todos y los niños calcinados son nuestros. Estamos atrapados en un estado de sitio, hipócrita y mortífero. El gobierno reproduce la delincuencia para compensar vacíos de legitimidad. Se empeña en una guerra perdida, corrompe la función del Ejército y condona los delitos cometidos desde las altas esferas del poder.


Trastoca nuestra insigne tradición internacional por un papel de gatilleros mendicantes. Renuncia a nuestro derecho de replantear el Tratado de Libre Comercio, o denunciarlo, en aras de una supeditación económica y estratégica que apenas aplazaría el último estertor.


Los vientos en América Latina soplan a favor del cambio. En el planeta, por una globalidad más justa y en los países emergentes por espacios combinados de autonomía y realización. Quienes nunca obedecieron el dogma han resistido la intemperie. Sólo México adolece, por desgracia, de proyecto y se ha desvanecido en la competencia mundial.


La caída de la economía es vertiginosa e irrefrenable. No se trata de un agujero fiscal, sino de un hoyo negro en la producción y en la moral pública.


Mal haríamos en mercadear nuevos impuestos a cambio de baratijas presupuestales. El reto es la clausura del ciclo neoliberal y la instauración de un nuevo modelo de desarrollo.


Hemos adelantado una propuesta alternativa y lo haremos en todos los asuntos. No nos degradaremos en arreglos subterráneos. Encarnamos la oposición a un bloque retrógrada. Respondemos al mandato de un vasto movimiento social. El Partido del Trabajo y las izquierdas consecuentes no sabrán defraudarlo.


El dinero hay que tomarlo donde abunda, no arrebatarlo a los desposeídos y negarlo a los braceros, sino a las grandes empresas que eluden los impuestos, a la banca desnacionalizada, a la alta burocracia que ofende a la sociedad y a los fondos ociosos de las arcas públicas. Empecemos por nuestra propia casa: reduzcamos sus concupiscencias y votemos con transparencia nuestras prerrogativas.


La reforma hacendaria es integral: reparto equitativo de fuentes tributarias entre los componentes de la federación, restitución a los municipios de competencias irrenunciables, administración estricta de las cobranzas, supresión de excesos y redundancias, reorientación del gasto por prioridades y sanciones ejemplares a los depredadores del erario.


El salvamento comprende la reordenación del sistema bancario y financiero, la reinvención de la infraestructura, el impulso a la agricultura y el despliegue industrial, el ensanchamiento del mercado interno, el combate a los monopolios, la defensa y transformación de los hidrocarburos y recursos primarios, la reconversión energética, la sociedad del conocimiento y las alianzas estratégicas transversales.


México demanda un nuevo pacto social. Revertir la despoblación migratoria por el empleo formal, el salario en ascenso, la libertad sindical, la exigibilidad de los derechos a la salud, la vivienda, la alimentación, las pensiones y el bienestar; la incorporación de los marginados, la equidad de los géneros, la asunción de la diversidad y la educación universal, verdadera y redentora.


Sobreviviremos por el valor agregado de la ciencia y la tecnología, la recuperación de nuestro patrimonio físico y cultural y la defensa vital de la naturaleza. Dejaremos un legado responsable a nuestros hijos por la voluntad de confrontar la desintegración nacional y clausurar la inercia ancestral de la sumisión.


Compañeros legisladores:


El informe no fue recibido como la ley manda. Todas las constituciones de nuestra historia indican la presencia del Ejecutivo. Su texto seguramente exudará cinismo y será irrelevante. Los saldos de la administración son todos negativos. Un número de muertos equivalente al de Irak y una proporción de miserables y potentados sin paralelo sobre la tierra.


Increpar aquí, los días que vienen, a los actores subordinados del desastre sería estéril. Mejor instaurar una profunda reflexión colectiva sobre las causas de la decadencia y sus posibles soluciones; si las hay todavía.


Esta debiera ser el ágora del futuro, abierta a la pluralidad genuina del pensamiento. En modo alguno la pista de infértiles futurismos, personales o regionales. Una clase dirigente ha periclitado. Propiciemos su reemplazo, de cara a la juventud y a un mundo desafiante de amenazas y promesas.


Cancelar la esquizofrenia política: el Estado carece de Poder, el Ejecutivo de liderazgo, el Congreso de competencias y el ciudadano de representación eficaz. Vivimos un parlamentarismo de hecho que no acabamos de plasmar en la Ley. Para comenzar la reparación de los entuertos, en vez de una abdicación subrepticia, comencemos por la dimisión formal de quien ostenta la investidura presidencial.


La Constitución prevé, en ese caso, la formación de un gobierno de mayoría, con capacidad suficiente de convocatoria para sortear la catástrofe, enderezar el rumbo y garantizar -mediante elecciones libres y pacíficas- la devolución del poder a su legítimo titular: el pueblo de México.


Conjurar la explosión social y abrir un tiempo nuevo en la historia, por el entierro de la simulación y el rescate del orgullo, la identidad y la grandeza nacionales. Un umbral, transitable y claro, de nuestras celebraciones centenarias.


Es todo.