domingo, 13 de junio de 2010

CANTO AL REY SHU-SIN

Hace poco, cayó en mis manos un libro interesantísimo. Se trata de "La Cuna de la Civilización" escrito por Samuel Noah Kramer en 1967. Déjenme presumir que sólo me costó $10, ya que lo compré a un vendedor de libros viejos en Balderas.

Todos los capítulos son fascinantes, pero el sexto, que está dedicado a la historia de la escritura y a la literatura mesopotámica, me ha cautivado especialmente.

Ahí podemos encontrar fragmentos literarios que son el antecedente directo de pasajes bíblicos muy conocidos. Por ejemplo, la historia de Utnapishtim, quien es el héroe del diluvio que después los hebreos convertirán en la historia de Noé, o "El Poema del Virtuoso Sufridor" que inspirará la historia bíblica de Job, y otros más.

Igualmente averigüé que Kramer también es autor de otro libro que seguro será de mi interés: Biblical Parallels from Sumerian Literature, y desde ya, estoy a la caza de algún ejemplar. Si alguno de ustedes puede conseguirlo, les agradeceré que me avisen, en especial tú mi querida Lidia, que eres experta en búsquedas difíciles.

Abajo copio el "Canto al Rey Shu-Sin", escrito hace más de 4000 años (allá por el año 2037 antes de nuestra era), que sin duda es el antecedente directo del Cantar de los Cantares atibuído al rey hebreo Salomón que sería 1000 años más joven que su precedente sumerio si realmente hubiese sido escrito por Salomón, pero que quizá fue escrito 600 años después de su reinado, es decir, por ahí del año 400 antes de nuestra era.

El "Canto al Rey Shu-Sin" es un poema ritual que celebra el matimonio de su rey, representante del dios Enlil, y su esposa, representante de la Tierra.

Representa, sin duda, la inauguración de la poesía mística que, con doble sentido, compara la unión entre los amantes con la unión entre el dios creador y su criatura. Por cierto, después haré una entrada en este blog acerca de San Juan de la Cruz, quien maneja con maestría ese género.

Sin más preámbulo copio el "Canto al Rey Shu-Sin", la traducción al español es de Carmelo Saavedra.

Canto al rey Shu-Sin

Amado mío, déjame que te acaricie,
mi preciosa caricia es más dulce que la miel;
en la cámara nupcial, llena de miel,
déjame gozar de tu hermosa belleza.

León, déjame que te acaricie.
Mi preciosa caricia es más dulce que la miel;
amado mío, tú te has gozado en mí;
díselo a mi madre, ella te dará manjares,
mi padre te obsequiará.

Tu espíritu, sé dónde alegrar tu espíritu;
amado mío, duerme en nuestra casa hasta el alba,
tú, porque me amas,
dame, te lo suplico, tus caricias,
mi señor dios, mi señor protector,
mi Shu-Sin, que alegra el corazón de Enlil,
dame, te lo suplico, tus caricias…