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viernes, 31 de enero de 2020

Guanajuato, Grandeza de México

El gobierno de Guanajuato utiliza la frase "Guanajuato, Grandeza de México" como lema de la actual administración panista encabezada por Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Tal lema fue presentado desde el inicio de su gobierno, durante la toma de protesta del gabinete.
Tomada de la cuenta de Twitter @gobiernogto
El lema es utilizado en toda la papelería oficial del gobierno, en toda la publicidad gráfica y es enunciada en cada mensaje de radio o televisión. También es utilizado en los perfiles de redes sociales gubernamentales, por ejemplo la cuenta de Twitter @gobiernogto lleva por nombre Grandeza de México y así otras cuentas.

La frase cumple con su propósito mercadológico y no merecería comentario alguno más allá de la sorna generada por el evidente delirio de grandeza del gobernador Diego Sinhue que felizmente la adoptó como divisa.

Pero detrás de este lema hay algo más allá, que nos revela el talante ideológico del grupo que desde hace décadas gobierna Guanajuato.

¿De dónde surge este lema? ¿A qué se refieren con Grandeza?

Observemos el escudo del estado de Guanajuato. El escudo fue otorgado a la ciudad de Guanajuato el 8 de diciembre de 1741 por el Rey Felipe V de España. Entre los elementos que lo componen se encuentra una corona ducal como símbolo de grandeza y de la gracia de la ciudad ante el Rey de España, según la interpretación que puede encontrarse en varios sitios consultados.
Escudo de Guanajuato, imagen tomada de Wikipedia
La Grandeza de España es la máxima dignidad de la nobleza española, situada sólo después de la dignidad de la realeza. Por lo general va aparejada al título de duque, aunque puede ser concedida a títulos de menor rango. Uno de sus distintivos es que la corona ducal lleva un bonete rojo de terciopelo rematado con un broche dorado. 
Corona de Grande de España, imagen tomada de Wikipedia
La idea de la Grandeza de México surgió de estos detalles anacrónicos de nuestra historia y nuestra heráldica. No es más que un absurdo anhelo nostálgico por la nobleza y la realeza.

Tal parece que para nuestros gobernantes, cuya autoridad emana del voto popular que les eligió, nuestras instituciones republicanas son sólo una entelequia estorbosa. Tal parece que en la base de su arquitectura mental se repudia la idea de que todos los seres humanos nacen con igual dignidad y derechos. Para ellos existen clases, distinciones, diferentes dignidades. 

Lamentablemente, el eslogan del gobierno de Guanajuato, que inunda los medios de comunicación de la entidad, las bardas de nuestras ciudades y las pantallas de nuestros dispositivos, no es sólo muestra de los delirios de grandeza del gobernador, también es muestra involuntaria de su pensamiento retrógrado y clasista. Ojalá que las elecciones de 2021 y 2024 les reduzcan al retiro.

lunes, 15 de septiembre de 2008

33

Hay números que gozan de una extraña popularidad.

Uno de esos números es el 33.

¿Qué tiene de especial ese enigmático número?

A los cristianos les gustó ese número para señalar la muerte de su mítico líder y su ascenso al mundo divino. Por otra parte a la masonería, en la vertiente del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, le pareció bien dividir en 33 grados la carrera masónica.

Sin duda, para descifrar el misterio que envuelve al 33 tenemos que recurrir a un número más famoso aún: el 3.

Estamos invadidos por las triadas.

Osiris, Isis y Horus.
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Tesis, Antítesis y Síntesis.
Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Primera, Segunda y Tercera persona.
Aprendiz, Compañero y Maestro.
Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Municipio, Estado, Federación.
Etcétera, etcétera, etcétera.

Sin duda el 3 es un número simpático.

La numerología, es decir, la necesidad de buscarle peculiaridades a los números no es nueva. Sus orígenes se pierden en la oscuridad de la prehistoria.

Sin embargo los griegos - y en particular los Pitagóricos - le dieron a la numerología un estatus respetable. Ellos consideraban al mundo como un número, y como tal, el mundo era algo que se podía conocer, calcular, predecir o explicar.

Los Pitagóricos consideraban que en el Todo cohabitan dos elementos: lo par y lo impar, es decir, algo ilimitado y algo limitado, algo indeterminado y algo determinado. Ese todo era la unidad, lo único, lo Uno. El uno procede de ambos elementos, pues es a la vez par e impar.

Además los Pitagóricos consideraban a los números en términos espaciales. El 1 era el punto, el 2 la línea, el 3 la superficie, y el 4 el volumen. De esta manera, todas las cosas serían números, es decir, puntos situados en un espacio que observados globalmente constituyen un número. El mundo resultaría de la combinación infinita de un origen (el punto) y tres dimensiones (la línea, la superficie y el volumen)

Con estos 4 primeros números formaron el símbolo místico llamado Tetraktys que representa la totalidad en movimiento ya que completa el ciclo de los 9 primeros números volviendo a la unidad (en un sistema decimal, cabe señalar): 1+2+3+4=10 (10 --> 1+0=1)

1 = La Unidad, lo divino, el origen, el Ser inmanifestado, sólo potencia.
2 = La Diada, la división de la unidad, lo celeste y lo infernal, lo masculino y lo femenino, el conflicto, la contradicción.
3 = La Triada, lo celeste, lo terrenal y lo infernal, la resolución del conflicto dual, la creación.
4 = El Cuaternario, los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua, fuente de la energía, el mundo material.
10 = La Década, la totalidad del universo, la suma de los cuatro números en acción, el movimiento, la vuelta al origen.

Ahora que recuerdo, también el Árbol de la Vida de la Cábala judía tiene 10 Sefirot. Pero eso será motivo de otra entrada.

Los Pitagóricos, como ya hemos visto, no eran sólo numerólogos sino también geómetras. La representación gráfica del número 3 fue el triángulo equilátero, quizá por situar sus vértices en tres puntos equidistantes.

Desde entonces - en realidad, desde mucho antes porque los Pitagóricos sólo formalizaron los conocimientos de sus predecesores egipcios - el triángulo (3) ha simbolizado al Ser manifestado. Ya no es sólo el Ser en potencia simbolizado por el 1, o el conflicto de la dualidad simbolizado por el 2.

La tradición hermeneuta ha dictado que el triángulo colocado con un vértice hacia abajo (triángulo invertido) significa justamente la creación, es decir, la manifestación del Ser, o "El Verbo Encarnado" como dirían los cristianos. Sobre los motivos para esta particular disposición del vértice sólo podemos especular. Quizá se debe a la tendencia de situar lo divino, lo superior, lo ideal, en los cielos o en las alturas. De esta manera el triángulo significaría la acción divina descendiendo a lo terreno.

Como ejemplo muy ilustrativo del uso de este símbolo encontré este retablo del siglo XVI alojado en el monasterio cisterciense de Santa María de la Caridad en Tulebras, Navarra, España que ilustra dos veces la trinidad: Una en el rostro trifronte de Jesús y otra en el triángulo invertido.

Por oposición, si encontamos un vértice del triángulo en la parte superior - al estilo de una pirámide - el significado del símbolo representaría la propensión de lo humano hacia la divinidad.

Además, considerando que el 3 contiene al 1 y al 2 (1+2=3), éste tendría en su naturaleza una faceta masculina y otra femenina. Tradicionalmente el triángulo invertido se ha utilizado para representar lo masculino, y el triángulo basal a lo femenino.

Tenemos entonces dos números 3: un varoncito y una damita. Es aquí donde surge el simbolismo del número 33.

No se trata de la suma 3+3 cuyo resultado sería 6 (Por ahí cuenta un bonito libro que el hombre se creó el sexto día, ¿no?). Se trata de indicar la acción conjunta de los dos principios, el acto creativo o creador, de la unión perfecta entre lo masculino y lo femenino.

Claro, esto no significa que cuando un hombre y una mujer se unen perfectamente rocen lo sublime del acto creativo y se conviertan en dioses; a lo más que pueden aspirar es a convertirse en padres :)

Existen vistosas representaciones gráficas del número 33.

Una de las más famosas es la Estrella de David que se forma entrecruzando los dos triángulos. Nadie puede negar que la bandera israelita luce más atractiva y enigmática con este par de triángulos que si sólo tuviera un gigantesco número 33 en su lugar.

También la escuadra y el compás, símbolos masónicos por antonomasia, aluden a este encuentro entre lo humano y lo divino. Sólo que se encuentran un poco más disimulados. El compás, ese instrumento que sirve para trazar circunferencias, representa lo espiritual y la escuadra lo material.

Esa es la magia del número 33.

Ahora volvamos a dar un vistazo a la fotografía del retablo. Si observamos cuidadosamente nos percataremos de que también se trata de un 33. La trinidad se encuentra representada dos veces: Una en su vertiente masculina con el triángulo invertido, y otra en su vertiente femenina (carnal, terrenal) con el Jesús de tres rostros.

Intuímos que existen más simbolismos en esa pintura, pero la mala resolución de la imagen nos impide leer qué dicen los costados del triángulo y cada una de las esferas que Jesús sostiene en sus manos. Tampoco podemos saber cuántos personajes rodean la imagen porque ésta se encuentra recortada. Sólo pueden verse 5 de ellos y suponemos que deben existir otros 5 al otro costado.

Sólo podemos adivinar que en el centro del triángulo invertido se encuentran el monogama JHS que tiene muchos significados pero que en su interpretación más profana significa "Jesús Salvador de los Hombres" en latín.

Y ya encarrerados podemos observar que en el interior del triángulo se encuentra una horqueta que también goza de múltiples interpretaciones, entre ellas el libre albedrío, la opción entre dos caminos, el bien o el mal. Justo en el centro de la horqueta se encuentra el monograma de Jesús, a medio camino entre lo terreno y lo celestial. Quizá esa es una de las razones por las que los cristianos hayan optado por afrimar que su mítico líder murió a los 33 años.

Por cierto, hablando de horquetas, la organización de ultraderecha denominada Yunque a adoptado como una de sus insignias una horqueta entrecruzada con una cruz invertida. Aquí la tienen.


Bueno, todo lo anterior fue para decir que el número 33 me parece muy chido.

Hoy, 15 de septiembre de 2008, siendo las 23:45 horas, tiempo de la Ciudad de México declaro oficialmente publicada esta entrada deseando que la vida les sea leve y les haga felices :)