miércoles, 20 de agosto de 2008

LA GUERRA CRISTERA EN GUANAJUATO

Recién leí La Guerra Cristera en Guanajuato (2005).

Se trata de una novela escrita a la manera de un texto anónimo escrito supuestamente en 1961 por un combatiente cristero que narra las vicisitudes de las filas rebeldes durante el conflicto armado que tuvo lugar en nuestro país en los años 1926 a 1929.

La edición corrió a cargo del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, mientras que la "transcripción", prólogo , introducción y notas fueron redactadas por Alfonso Sánchez Díaz.

Cabe señalar que la participación de Sánchez Díaz adopta una franca postura militante a favor del movimiento cristero. El prólogo y la introducción lejos de contextualizar el escrito resultan ser una apología de la causa cristera y una colección de denuestos contra el gobierno federal encabezado por Plutarco Elías Calles. Por otra parte, las notas no aportan ningún dato original ni esclarecedor.

Sin embargo, el texto "anónimo" sí posee una aceptable calidad narrativa, con una estructura novelística que atrapa al lector de principio a fin, donde cada uno de los personajes principales se encuentra claramente delineado psicológicamente, y utiliza un vocabulario de uso coloquial que aporta frescura y agilidad a la lectura.

Después de leer La Guerra Cristera en Guanajuato, el lector puede hacerse una idea de cómo estaba estructurada la sociedad guanajuatense de aquella época, se trata de una sociedad de castas comandada por la jerarquía eclesiástica que ejerce su liderazgo a través de agrupaciones civiles católicas ligadas a caciques y comerciantes.

Al final me queda la impresión de que La Cristiada fue derrotada por varios factores:

En primer término parece ser que el grueso de la población a pesar de ser abrumadoramente católico - recordemos que aún hoy, Guanajuato es el estado de la república con mayor proporción de católicos entre su población - no estaba dispuesto a secundar el alzamiento que impulsaba el sector más radical del clero. En el texto puede leerse cómo la masa puede recibir con vítores a los alzados y días después recibir con el mismo entusiasmo a las fuerzas federales. Esta falta de convicción política e ideológica trae a mi memoria cómo décadas atrás, en esas mismas tierras, Benito Juárez y su presidencia itinerante fueron recibidos con bombo y platillo, para después recibir de igual forma a las huestes Imperialistas.

En segundo término, me resultó evidente la falta de cohesión dentro de la cúpula clerical. Existía una disputa interna entre un bando proclive a la negociación y un ala radical dispuesta a incendiar el país con la mira puesta en convertir a México en un estado teocrático. A la distancia esta idea de estado teocrático me resulta tan ajena que sólo puedo imaginarla comparándola con los actuales regímenes de Israel, Irán, o el depuesto gobierno talibán de Afganistán.

En tercer término, quizá la dirigencia cristera careció de la capacidad de negociación necesaria para traer a sus filas a generales federales suficientemente calificados para llevar a buen término una insurrección. En el texto, los militares cristeros oscilan entre la osada inexperiencia y el óxido del semiretiro; tampoco fueron capaces de allegarse fuentes de financiamiento, por lo que, tal como puede leerse, patéticamente sus tropas lucharon más con milagros que con balas.

El texto también da cuenta del desgarramiento de las familias a causa de La Cristiada. Puede verse la férrea convicción del joven combatiente (me di cuenta de que tal convicción es la misma en todo guerrillero, sin importar que éste combata por la cruz o por la hoz y el martillo), o la impotente oposición de un padre de familia que ve avasallada su palabra por la de un sacerdote, o la desolación de una madre que sólo parió hijos para dar soldados a dios.

He aquí una cita:

"... -¡Yo, sacerdote del Altísimo, en nombre de Jesucristo Rey, te doy permiso para que actúes en defensa de tu fe como has pensado!...
... -¡Y yo, su padre de mi hijo, te prohibo en el nombre de Dios, con la potestad de ser tu padre!...
... -Tu padre se opone a esto. Quiera Dios no lo castigue en ti mismo por su terquedad..."

El texto está repleto de emociones, ilusiones, rencores, traiciones y desesperanzas; hay reproches a los militantes cristeros faltos de valor; se escuchan reclamos a las cúpulas que negocian con el gobierno y abandonan a su suerte a sus soldados; en el ambiente flota la aspiración masoquista de convertirse en mártires; y existe la convicción de ser "elegidos de dios" por él sólo hecho de salvar la vida.

En resumen, es una lectura interesante y recomendable.

Cabe preguntarse qué tanto ha cambiado la sociedad guanajuatense desde aquellos días hasta nuestra época. No olvidemos que el mayor enclave de las organizaciones de ultraderecha es precisamente Guanajuato. Hasta ahora ellos han tenido la capacidad organizativa suficiente para hacerse de los gobiernos de Guanajuato, Querétaro, Jalisco, y para comenzar a incrustarse en distintos puestos del gobierno federal. ¿A eso se referirán cuando dicen que van a guanajuatizar México?

8 comentarios:

pvot?.. dijo...

pero la guerra cristera se dio porque unos irreverentes querían que dejaramos de creer en dios, no?
ahhhhhhhhhhhhh
jajaja
besos
besotes
te quero

Fernando dijo...

Saludos!!

Buscando algo de historia cristera me encontré tu post. Te comento que mi abuelo peleó en la guerra cristera, pero del lado de los federales.
El ya murió pero a veces me platicaba de eso, de las atrocidades cometidas en ambos lados.

Saludos!!

Antonio L. Z. dijo...

Así es Fernando, la guerra es una atrocidad en sí misma.

Saludos

Anónimo dijo...

Un comentario marginal: los gobiernos estatales de derecha han pasado del analfabetismo a la propaganda sin cruzar por la cultura. En efecto y como señalas, La Guerra Cristera en Guanajuato no necesitaba un falso aparato crítico; acabo de leer un libro jalisciense, editado también con dineros públicos (http://148.202.167.133/drupal/sites/default/files/02modosdeh.pdf) que cita una linda serie de afirmaciones racistas ("Perfil del ranchero alteño"), sin ningún matiz ni empacho.

guillermo garcia dijo...

mis abuelo FRANCISCO MERTINEZ y su hermano DELFINO fueron victimas de las ideas del clero y convencidos de pelear en el nombre de cristo, vivieron en Salamanca Guanajuato, en el poblado de San Jose de Mendoza,cuenta mis padres de sus hazañas como tiradores en contra del gobierno (de los callistas) quienes a su paso por los poblados despojaban y ultrajaban a la gente de lo poco que tenían, violaban y mataban sin piedad,los cuerpos de mi abuelo y su hermano nunca fueron encontrados, dejando a su suerte a sus hijos y esposas. Descansen en paz.

guillermo garcia dijo...

mis abuelo FRANCISCO MARTINEZ y su hermano DELFINO fueron victimas de las ideas del clero y convencidos de pelear en el nombre de cristo, vivieron en Salamanca Guanajuato, en el poblado de San Jose de Mendoza,cuenta mis padres de sus hazañas como tiradores en contra del gobierno (de los callistas) quienes a su paso por los poblados despojaban y ultrajaban a la gente de lo poco que tenían, violaban y mataban sin piedad,los cuerpos de mi abuelo y su hermano nunca fueron encontrados, dejando a su suerte a sus hijos y esposas. Descansen en paz.

Saimakario Progredelic dijo...

Hola, me interesa leer el texto anónimo.¿Dónde lo puedo conseguir?
agradecería que me envíes la información a mi correo que es edmundoferrusquia@gmail.com Vivo en un rancho de Guanajuato por donde pasaron los rebeldes y me inquieta mucho las historias de los viejos. Que tengas una buena tarde.

ATTE: Carlos Edmundo Mtz. F.

Anónimo dijo...

El comentario más tonto que he visto, gracias, me hiciste el día.