domingo, 13 de julio de 2008

LETRAS RETENIDAS


Hace algunos años el gobierno de la Ciudad de México decidió fomentar la lectura implementando el programa Para leer de boleto en el metro. Se editó una compilación de lecturas rápidas de distinguidos autores y se imprimieron varios volúmenes de la misma.

Los volúmenes se encuentran a disposición de los usuarios para que puedan hacer ameno su viaje. Sólo se pide que al llegar a su destino devuelvan a los anaqueles el libro para que un nuevo usuario pueda disponer de él. Quizá el único defecto del programa es que no en todas las estaciones hay anaqueles para devolver el libro.

Recientemente no me quedó más remedio que traer a mi casa el volumen nueve de las compilaciones porque no existe en la estación anaquel donde pueda devolver el libro. Por supuesto, lo devolveré en la siguiente oportunidad.

Mientras tanto aprovecho para transcribir dos poemas de Juan Domingo Argüelles contenidos en ese libro que no pude devolver:

Al lector

Aquí están los rencores.
Los escribí pensando en ti.
Creí por un momento que eran flores
que amanecían en abril.
Pero al poner la mano me han herido,
¡puta, si me han herido!,
me han lastimado hasta sangrar,
hasta aullar de dolor,
hasta quejarme inmensamente
en la noche del lobo inconsolable
que abre sus fauces relucientes
como queriendo devorar
su propio corazón
lleno de amor.

Epitafio 2

Nos propusimos asaltar el cielo
y obtuvimos a cambio el desencanto.
Nada puede hoy borrar el desconsuelo,
la impotencia de haber confiado tanto
en las escasas fuerzas del anhelo.


El de la imagen es Juan Domingo Argüelles.